• Manuel Alfonso VillaVigil, Presidente del CGCOE: Piercing En La Boca

    Manuel Alfonso VillaVigil, Presidente del CGCOE: Piercing En La Boca

    La moda de colocar piercing (joyas y instrumentos de adorno de materiales no preciosos) en la boca (lengua y labios, principalmente) comporta importantes riesgos que deben ser conocidos antes de ponerse tales ornamentos.

    El principal peligro procede de colocarlos por manos no expertas, es decir, por no dentistas, fuera de los centros sanitarios “clínicas dentales”, especialmente autorizados para todo tipo de intervenciones en la boca.

    Entre los peligros de la colocación por manos no cualificadas y en centros no autorizados están las infecciones por fallos de esterilización,

    • que pueden ser muy graves (como las hepatitis B, C, D y G, tétanos, tuberculosis y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, por cuyo motivo no se admiten transfusiones de pacientes que se hayan colocado piercings en los últimos seis a doce meses),
    • y no solo locales, puesto que pueden extenderse:

     

      • al suelo de la boca (la “papada”), causando la llamada angina de Ludwig, (que puede ser mortal)
      • y a la sangre (bacteriemia), donde si el sistema inmunitario está deprimido (por ejemplo, por un simple febril reciente) puede:

     causar una peligrosísima septicemia (muchas veces mortal),
     afectar al corazón (endocarditis, con lesiones valvulares gravísimas),
     o a los ojos (uveítis o coroiditis, que puede causar ceguera),
     y provocar infecciones en otros muchos órganos (riñón, encéfalo, etc.).

    Además de estos y otros daños por las manos no expertas (como lesiones nerviosas por colocaciones que ignoren la anatomía de la zona) y en condiciones de deficiente antisepsia y esterilización, los piercings en los labios y en la boca pueden generar otros problemas, como dolor, hemorragia e hinchazón local, y, hay unas complicaciones tardías o crónicas que se manifiestan al cabo del tiempo; principalmente:

      • hiperplasia de los tejidos (crecimientos de las partes blandas de alrededor),
      • recesión (menguado) de las encías con exposición de las raíces de los dientes (que causa aumento de la sensibilidad –hiperestesia– y disminución de la sujeción de los dientes, que empiezan a moverse),
      • fracturas en el esmalte (capa externa de los dientes) e incluso de los dientes,
      • riesgo de broncoaspiración e ingestión si se desenroscan y desprenden,
      • formación de cálculo o sarro en el piercing, con halitosis (fetidez del aliento),
      • corrientes eléctricas galvánicas, que deterioran restauraciones dentarias metálicas,
      • trastornos de la deglución, masticación e incluso fonación.

     

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    Si una vez conocidos estos problemas, Vd. persiste en la intención de ponerlos, debe acudir aprofesional sanitario apropiado (el dentista) en un centro sanitario autorizado y registrado por las autoridades sanitarias (clínica dental), para que, tras la información detallada y su consentimiento escrito (consentimiento informado), le coloquen en las debidas condiciones de antisepsia y esterilización, en el lugar anatómicamente adecuado y con menor riesgo o compromiso de complicaciones crónicas, el elemento más adecuado por su forma y composición material.

    Manuel Alfonso VillaVigil

    Manuel Alfonso Villavigil. Presidente en Consejo Colegios Odontólogos y Estomatólogos de España